La historia de la capilla
Construido en la fe para aquellos que vendrían después
Hace cien años, frailes, familias, benefactores, peregrinos y amigos se reunieron en el Monte San Francisco para dedicar una capilla construida para la oración, el culto y la vida franciscana de generaciones.
No podían conocer a todas las personas que algún día cruzarían sus puertas. No podían conocer a los jóvenes que se arrodillarían allí como frailes en formación, a los estudiantes que vendrían de retiro, a las familias que se reunirían en momentos de alegría y tristeza, ni a las miles de intenciones que algún día serían encomendadas a Dios en este lugar sagrado.
Pero construyeron con fe en lo que vendría después. Construyeron para el futuro. Ahora nos toca a nosotros preservar lo que nos confiaron.

Un lugar de retiro y bienvenida.
Estudiantes, participantes en retiros espirituales, familias, peregrinos, exalumnos y amigos encuentran aquí paz, silencio, belleza y oración.

Un lugar vivo de oración
Los frailes siguen reuniéndose aquí para la misa, la oración y la intercesión, elevando las necesidades del mundo y las intenciones que les confían amigos y benefactores.

Un lugar de formación
La capilla ha formado a generaciones de frailes y continúa dando forma a la vida franciscana a través de la oración, el culto, el silencio y la fraternidad.

Un lugar confiado a nuestro cuidado
Después de casi un siglo de servicio, la capilla ahora necesita mejoras de accesibilidad para poder continuar Hacer que este espacio sagrado sea accesible para todos. La instalación de una nueva rampa contribuirá a garantizar que personas de todas las capacidades puedan acceder a la capilla y participar plenamente en el culto, la oración y la vida comunitaria.

Cronología de la Capilla del Monte San Francisco
1910: La historia de la capilla comienza con la fundación del Monte San Francisco. El padre Paul Vollrath, OFM Conv., estableció el seminario menor en un terreno donado por la actriz Mary Anderson. En aquellos primeros años, la oración se realizaba en una modesta capilla en la planta baja del edificio de madera donde convivían frailes, seminaristas y trabajadores. Ya entonces, la capilla era el corazón espiritual de una creciente comunidad franciscana.
1926: La actual capilla del Monte San Francisco se terminó de construir, brindando al seminario un lugar más permanente para el culto, la formación y la oración comunitaria. Construida en un estilo de inspiración gótica italiana, la capilla está repleta de detalles destinados a elevar el corazón hacia Dios: vidrieras importadas de Alemania, estatuas devocionales, capillas laterales, un rosetón y un santuario que irradia reverencia y belleza.
Para generaciones de jóvenes que discernían la vida franciscana, esta capilla se convirtió en un lugar de encuentro para la misa, para meditar en silencio y para crecer en la fe. La capilla original, ubicada en el edificio de madera, se transformó en una biblioteca, mientras que este nuevo espacio sagrado se convirtió en el centro de la vida en el Monte.
Décadas de 1960 a 1970A medida que la Iglesia experimentaba la renovación litúrgica tras el Concilio Vaticano II, la capilla también entró en un periodo de transformación. La disposición original del santuario se simplificó y se añadió un altar móvil de sacrificios bajo la primera bóveda de la nave para que el culto reflejara con mayor plenitud la renovada vida litúrgica de la Iglesia. Con el paso de los años, los colores y las obras de arte del interior de la capilla también cambiaron, manteniendo su propósito sagrado y reflejando la vida de cada nueva generación que oraba allí.
1975: Cuando el Monte San Francisco dejó de funcionar como seminario, la misión de la capilla se amplió. El lugar, antes dedicado principalmente a la formación de jóvenes frailes, continuó acogiendo las oraciones de la Provincia, de quienes realizaban retiros espirituales, de los visitantes y de la comunidad en general. Siguió siendo un lugar para liturgias, reuniones provinciales, funerales de frailes, retiros espirituales, momentos de conmemoración y la oración silenciosa de todos aquellos que acudían en busca de paz.
1986: La capilla recibió una expresión franciscana de belleza perdurable con la instalación de su bajorrelieve de bronce en las nuevas puertas de entrada de madera. Diseñada por el P. David Kocka, OFM Conv., e inspirada en el Cántico de las Criaturas de San Francisco, esta escultura invitaba a todos los que entraban a alabar a Dios a través de la belleza de la creación.
2026: Cien años después de su finalización, la capilla del Monte San Francisco sigue siendo un lugar de oración, belleza, recuerdo y acogida.
Durante un siglo, sus muros han sido testigos de las oraciones de frailes, seminaristas, personas en retiro espiritual, familias y visitantes. Han presenciado celebraciones y pérdidas, comienzos y finales, momentos de oración compartida y momentos de serena soledad. Al comenzar su segundo siglo, la capilla continúa su historia a través de todos aquellos que se reúnen allí para buscar a Dios, contemplar la belleza y llevar al mundo el espíritu franciscano de sencillez, paz y cuidado de la creación.
¿Listo para apoyar la campaña de renovación de la capilla?
Su generosidad contribuirá a preservar este lugar sagrado de oración, culto, belleza y acogida para las generaciones venideras. Mediante los botones que aparecen a continuación, puede obtener más información sobre la campaña, apadrinar una de las vidrieras históricas de la capilla o realizar una donación general para la restauración y renovación.
Cada contribución, ya sea destinada a una vidriera específica o aportada a la campaña general, ayuda a garantizar que la Capilla del Monte San Francisco siga siendo un hogar espiritual vivo en el corazón de la Provincia durante los próximos 100 años.
