{"id":14168,"date":"2022-08-17T09:36:23","date_gmt":"2022-08-17T13:36:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.franciscansusa.org\/?p=14168"},"modified":"2022-08-17T09:49:34","modified_gmt":"2022-08-17T13:49:34","slug":"the-church-walks-alongside-christ","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.franciscansusa.org\/es\/the-church-walks-alongside-christ\/","title":{"rendered":"La Iglesia camina junto a Cristo"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><section class=\"l-section wpb_row height_medium\"><div class=\"l-section-h i-cf\"><div class=\"g-cols vc_row type_default valign_top\"><div class=\"vc_col-sm-12 wpb_column vc_column_container\"><div class=\"vc_column-inner\"><div class=\"wpb_wrapper\"><div class=\"w-image align_center\"><div class=\"w-image-h\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1400\" height=\"716\" src=\"https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/the-church-walks-alongside-christ1.jpg\" class=\"attachment-full size-full\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/the-church-walks-alongside-christ1.jpg 1400w, https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/the-church-walks-alongside-christ1-300x153.jpg 300w, https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/the-church-walks-alongside-christ1-1024x524.jpg 1024w, https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/the-church-walks-alongside-christ1-18x9.jpg 18w, https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/the-church-walks-alongside-christ1-150x77.jpg 150w, https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/the-church-walks-alongside-christ1-600x307.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 1400px) 100vw, 1400px\" \/><\/div><\/div><div class=\"w-separator size_small\"><\/div><div class=\"wpb_text_column\" ><div class=\"wpb_wrapper\"><p>Mi camino de fe ha sido comunitario desde que era ni\u00f1o. Al crecer admir\u00e9 la fe de mi madre. Era evidente que ten\u00eda una vida de oraci\u00f3n, ten\u00eda una relaci\u00f3n con Dios. Sin embargo, aunque crec\u00ed recibiendo los sacramentos de iniciaci\u00f3n, me sent\u00e9, me arrodill\u00e9 y extend\u00ed mis manos al lado de mi familia, sent\u00ed que solo estaba haciendo los movimientos. No me estaba sintiendo realizado como mi madre y mi familia parec\u00edan estarlo. Entonces, al final de mi adolescencia y principios de los 20, me sumerg\u00ed en una relaci\u00f3n m\u00e1s profunda con Cristo. Empec\u00e9 a cultivar el tiempo y el espacio para fomentar mi relaci\u00f3n con Dios, el Padre, el Hijo y el Esp\u00edritu Santo. Luego comenc\u00e9 a encontrarme con Cristo a trav\u00e9s de canciones, retiros, conferencias, grupos de adultos j\u00f3venes y palabras de oraci\u00f3n: un di\u00e1logo real con Dios y nuestra fe. Fue entonces cuando comenc\u00e9 a darme cuenta de que Dios me estaba llamando a encontrar a Cristo en los dem\u00e1s, a caminar junto a Cristo sirviendo a los m\u00e1s peque\u00f1os entre nosotros, a convertirme en un disc\u00edpulo misionero.<\/p>\n<p>Estaba claro que el Esp\u00edritu Santo era la fuerza impulsora cuando comenc\u00e9 a buscar maneras de ser una misionera nacional e internacional, dedicando un a\u00f1o de mi vida a reconstruir hogares para las v\u00edctimas de desastres naturales y eventualmente convertirme en una trabajadora social. Mi primer viaje misionero a Honduras fue porque un franciscano visit\u00f3 mi peque\u00f1o pueblo del sur de Texas y nos invit\u00f3 a experimentar los esfuerzos ministeriales no solo de los frailes, sino tambi\u00e9n de los hombres y mujeres laicos en Am\u00e9rica Central.<\/p>\n<p>La invitaci\u00f3n de \u201cVenid y Ver\u00e9is\u201d (Juan 1:38-39), las mismas que Jes\u00fas hizo a sus disc\u00edpulos, tambi\u00e9n me estaba siendo dada a m\u00ed. Recuerdo c\u00f3mo me hund\u00eda en el miedo y el nerviosismo cuando pensaba en embarcarme en el viaje misionero. El fraile me anim\u00f3 a no estar nervioso sino a reflexionar si esto era algo a lo que realmente sent\u00eda que estaba llamado a hacer: tirar la red del miedo y hacer que eso se sumerja en mi fe.<\/p>\n<p>Me un\u00ed a un programa de misiones de verano para j\u00f3venes adultos del \u00e1rea de Luisiana y la experiencia refresc\u00f3 mi fe e inici\u00f3 un movimiento misionero dentro de m\u00ed. Cuando comenc\u00e9 mi viaje universitario, me conect\u00e9 con el Director del Ministerio de la Universidad, fray Mario Serrano, OFM Conv., y \u00e9l me ayud\u00f3 a desarrollar mi amor por el trabajo misionero a nivel nacional al invitarme a un viaje misionero anual a Nueva Orleans para servir a los afectados por el hurac\u00e1n Katrina. con PAS. Bajo la gu\u00eda de fray Mario, comenc\u00e9 a testimoniar y poner en pr\u00e1ctica el amor de caminar junto a los dem\u00e1s y no frente a aquellos a quienes servimos. Esta experiencia me llevar\u00eda a mi viaje de trabajo misionero en Puerto Rico. Los frailes franciscanos han jugado un papel importante en mi formaci\u00f3n. Estoy continuamente agradecido de haber sido guiado por frailes que buscan vivir las palabras de Jes\u00fas y seguir sus pasos. Estas experiencias son las que me llevaron a dedicar un a\u00f1o de mi vida al trabajo voluntario ayudando a los afectados por el hurac\u00e1n Harvey ya dedicar un a\u00f1o m\u00e1s a acompa\u00f1ar a la juventud.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de mi tiempo como misionera y ahora como trabajadora social, creo que encontr\u00e9 mi equilibrio dentro de la Iglesia. Tambi\u00e9n he encontrado el don de caminar junto a Cristo presente en los m\u00e1s vulnerables entre nosotros. Reflexionando sobre este viaje misionero, los recuerdos brotan de los muchos que me han moldeado y formado: la madre soltera que construy\u00f3 su propia casa en una monta\u00f1a lluviosa de Honduras, los ni\u00f1os en los orfanatos de Puerto Rico que simplemente quer\u00edan mi tiempo y atenci\u00f3n. , el hombre con retrasos en el desarrollo que trabaj\u00f3 con nosotros todos los d\u00edas para reconstruir una casa en Nueva Orleans.<\/p>\n<p>Dios contin\u00faa us\u00e1ndome como un vaso para servir, y continuar\u00e9 respondiendo al llamado y manteniendo viva mi fe. Nunca hemos terminado de ser misioneros.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/section>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Mi camino de fe ha sido comunitario desde que era ni\u00f1a. Al crecer admiraba la fe de mi madre. Era evidente que ella ten\u00eda una vida de oraci\u00f3n, ten\u00eda una relaci\u00f3n con Dios. 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