{"id":14235,"date":"2022-08-31T20:51:38","date_gmt":"2022-09-01T00:51:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.franciscansusa.org\/?p=14235"},"modified":"2022-08-31T21:16:04","modified_gmt":"2022-09-01T01:16:04","slug":"message-of-the-holy-father-francis-for-the-celebration-of-the-world-day-of-prayer-for-the-care-of-creation","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.franciscansusa.org\/es\/message-of-the-holy-father-francis-for-the-celebration-of-the-world-day-of-prayer-for-the-care-of-creation\/","title":{"rendered":"Mensaje del Santo Padre Francisco para la Celebraci\u00f3n de la Jornada Mundial de Oraci\u00f3n por el Cuidado de la Creaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><section class=\"l-section wpb_row height_medium\"><div class=\"l-section-h i-cf\"><div class=\"g-cols vc_row type_default valign_top\"><div class=\"vc_col-sm-12 wpb_column vc_column_container\"><div class=\"vc_column-inner\"><div class=\"wpb_wrapper\"><div class=\"w-image align_none\"><div class=\"w-image-h\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"698\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/st_francis-698x1024.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/st_francis-698x1024.jpg 698w, https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/st_francis-204x300.jpg 204w, https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/st_francis-8x12.jpg 8w, https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/st_francis-102x150.jpg 102w, https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/st_francis-273x400.jpg 273w, https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/st_francis-409x600.jpg 409w, https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/st_francis-600x881.jpg 600w, https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/st_francis.jpg 960w\" sizes=\"auto, (max-width: 698px) 100vw, 698px\" \/><\/div><\/div><div class=\"w-separator size_small\"><\/div><div class=\"wpb_text_column\" ><div class=\"wpb_wrapper\"><p>Mensaje del Santo Padre Francisco para la Celebraci\u00f3n de la Jornada Mundial de Oraci\u00f3n por el Cuidado de la Creaci\u00f3n, 21.07.2022<\/p>\n<p>Este es el Mensaje enviado por el Santo Padre Francisco con motivo de la Jornada Mundial de Oraci\u00f3n por el Cuidado de la Creaci\u00f3n (1 de septiembre de 2022):<\/p>\n<p>Mensaje del Santo Padre<\/p>\n<p>MENSAJE DE SU SANTIDAD<br \/>\nPAPA FRANCISCO<br \/>\nPARA LA CELEBRACI\u00d3N DE LA JORNADA MUNDIAL DE ORACI\u00d3N<br \/>\nPARA EL CUIDADO DE LA CREACI\u00d3N<\/p>\n<p>1 DE SEPTIEMBRE DE 2022<\/p>\n<p>\u00a1Queridos hermanos y hermanas!<\/p>\n<p>\u201cEscuchar la voz de la creaci\u00f3n\u201d es el tema y la invitaci\u00f3n del Tiempo de la Creaci\u00f3n de este a\u00f1o. La fase ecum\u00e9nica comienza el 1 de septiembre con la Jornada Mundial de Oraci\u00f3n por el Cuidado de la Creaci\u00f3n, y concluye el 4 de octubre con la fiesta de San Francisco. Es un momento especial para que todos los cristianos oremos y trabajemos juntos para cuidar nuestra casa com\u00fan. Originalmente inspirado por el Patriarcado Ecum\u00e9nico de Constantinopla, este Tiempo es una oportunidad para cultivar nuestra \u201cconversi\u00f3n ecol\u00f3gica\u201d, una conversi\u00f3n alentada por San Juan Pablo II como respuesta a la \u201ccat\u00e1strofe ecol\u00f3gica\u201d predicha por San Pablo VI all\u00e1 por 1970.[1 ]<\/p>\n<p>Si aprendemos a escuchar, podemos escuchar en la voz de la creaci\u00f3n una especie de disonancia. Por un lado, podemos escuchar un dulce canto de alabanza a nuestro amado Creador; por el otro, una s\u00faplica angustiosa, lamentando nuestro maltrato a esta nuestra casa com\u00fan.<\/p>\n<p>El dulce canto de la creaci\u00f3n nos invita a practicar una \u201cespiritualidad ecol\u00f3gica\u201d (Laudato Si&#039;, 216), atenta a la presencia de Dios en el mundo natural. Es un llamado a fundamentar nuestra espiritualidad en la \u201camorosa conciencia de que no estamos desconectados del resto de las criaturas, sino unidos en una espl\u00e9ndida comuni\u00f3n universal\u201d (ibid., 220). Para los seguidores de Cristo en particular, esta luminosa experiencia refuerza nuestra conciencia de que \u201ctodas las cosas se hicieron por \u00e9l, y sin \u00e9l nada se hizo\u201d (Jn 1, 3). En este Tiempo de la Creaci\u00f3n, rezamos una vez m\u00e1s en la gran catedral de la creaci\u00f3n y nos deleitamos con el \u201ccoro c\u00f3smico grandioso\u201d[2] formado por innumerables criaturas, todas cantando alabanzas a Dios. Un\u00e1monos a San Francisco de As\u00eds en el canto: \u201cAlabado seas, mi Se\u00f1or, por todas tus criaturas\u201d (cf. C\u00e1ntico del Hermano Sol). Un\u00e1monos al salmista en el canto: \u201c\u00a1Que todo lo que respira alabe al Se\u00f1or!\u201d (Sal 150:6).<\/p>\n<p>Tr\u00e1gicamente, ese dulce canto va acompa\u00f1ado de un grito de angustia. O mejor a\u00fan: un coro de gritos de angustia. En primer lugar, es nuestra hermana, la madre tierra, la que clama. Presa de nuestros excesos consumistas, llora y nos implora que pongamos fin a nuestros abusos ya su destrucci\u00f3n. Luego tambi\u00e9n, est\u00e1n todas esas diferentes criaturas que gritan. A merced de un \u201cantropocentrismo tir\u00e1nico\u201d (Laudato si&#039;, 68), completamente re\u00f1ido con la centralidad de Cristo en la obra de la creaci\u00f3n, innumerables especies se extinguen y sus himnos de alabanza son silenciados. Tambi\u00e9n est\u00e1n los m\u00e1s pobres entre nosotros que est\u00e1n clamando. Expuestos a la crisis clim\u00e1tica, los pobres sienten a\u00fan m\u00e1s gravemente el impacto de las sequ\u00edas, inundaciones, huracanes y olas de calor que son cada vez m\u00e1s intensas y frecuentes. As\u00ed mismo, nuestros hermanos y hermanas de los pueblos originarios est\u00e1n clamando. Como resultado de intereses econ\u00f3micos depredadores, sus tierras ancestrales est\u00e1n siendo invadidas y arrasadas por todos lados, \u201cprovocando un grito que sube hasta el cielo\u201d (Querida Amazonia, 9). Finalmente, est\u00e1 la s\u00faplica de nuestros hijos. Sinti\u00e9ndose amenazados por acciones miopes y ego\u00edstas, los j\u00f3venes de hoy claman, nos piden ansiosamente a los adultos que hagamos todo lo posible para prevenir, o al menos limitar, el colapso de los ecosistemas de nuestro planeta.<\/p>\n<p>Al escuchar estos gritos de angustia, debemos arrepentirnos y modificar nuestros estilos de vida y sistemas destructivos. Desde sus primeras p\u00e1ginas, el Evangelio nos llama a \u201carrepentiros, porque el reino de los cielos se ha acercado\u201d (Mt 3,2); nos convoca a una nueva relaci\u00f3n con Dios, y conlleva tambi\u00e9n una relaci\u00f3n diferente con los dem\u00e1s y con la creaci\u00f3n. El actual estado de deterioro de nuestra casa com\u00fan merece la misma atenci\u00f3n que otros desaf\u00edos globales como las graves crisis sanitarias y las guerras. \u201cVivir nuestra vocaci\u00f3n de ser protectores de la obra de Dios es esencial para una vida de virtud; no es un aspecto opcional o secundario de nuestra experiencia cristiana\u201d (Laudato si&#039;, 217).<\/p>\n<p>Como personas de fe, nos sentimos a\u00fan m\u00e1s responsables de actuar cada d\u00eda seg\u00fan la llamada a la conversi\u00f3n. Tampoco es un llamado simplemente individual: \u201cla conversi\u00f3n ecol\u00f3gica necesaria para lograr un cambio duradero es tambi\u00e9n una conversi\u00f3n comunitaria\u201d (ib\u00edd., 219). En este sentido, se exige igualmente de la comunidad de naciones compromiso y acci\u00f3n, en un esp\u00edritu de m\u00e1xima cooperaci\u00f3n, especialmente en las reuniones de las Naciones Unidas dedicadas a la cuesti\u00f3n ambiental.<\/p>\n<p>La conferencia COP27 sobre cambio clim\u00e1tico, que se realizar\u00e1 en Egipto en noviembre de 2022, representa la pr\u00f3xima oportunidad para que todos se unan en la promoci\u00f3n de la implementaci\u00f3n efectiva del Acuerdo de Par\u00eds. Tambi\u00e9n por esta raz\u00f3n autoric\u00e9 recientemente a la Santa Sede, en nombre y representaci\u00f3n del Estado de la Ciudad del Vaticano, a adherirse a la Convenci\u00f3n Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Clim\u00e1tico y al Acuerdo de Par\u00eds, con la esperanza de que la humanidad del siglo XXI \u201cser\u00e1 recordado por haber asumido con generosidad sus graves responsabilidades\u201d (ib\u00edd., 65). El esfuerzo por lograr el objetivo de Par\u00eds de limitar el aumento de la temperatura a 1,5\u00b0C es bastante exigente; hace un llamado a la cooperaci\u00f3n responsable entre todas las naciones en la presentaci\u00f3n de planes clim\u00e1ticos o contribuciones determinadas a nivel nacional m\u00e1s ambiciosas para reducir a cero, lo m\u00e1s r\u00e1pido posible, las emisiones netas de gases de efecto invernadero. Esto significa \u201cconvertir\u201d los modelos de consumo y producci\u00f3n, as\u00ed como los estilos de vida, en una forma m\u00e1s respetuosa de la creaci\u00f3n y del desarrollo humano integral de todos los pueblos, presentes y futuros, un desarrollo basado en la responsabilidad, la prudencia\/precauci\u00f3n, la solidaridad, la preocupaci\u00f3n por los pobres y para las generaciones futuras. Detr\u00e1s de todo esto, se encuentra la necesidad de una alianza entre el ser humano y el medio ambiente, que, para nosotros creyentes, es un espejo que refleja \u201cel amor creador de Dios, de quien venimos y hacia quien caminamos\u201d[3]. La transici\u00f3n provocada por esta conversi\u00f3n no puede descuidar las demandas de justicia, especialmente para aquellos trabajadores que se ven m\u00e1s afectados por el impacto del cambio clim\u00e1tico.<\/p>\n<p>Por su parte, la cumbre COP15 sobre biodiversidad, que se realizar\u00e1 en Canad\u00e1 en diciembre, ofrecer\u00e1 a la buena voluntad de los gobiernos una importante oportunidad para adoptar un nuevo acuerdo multilateral para detener la destrucci\u00f3n de ecosistemas y la extinci\u00f3n de especies. Seg\u00fan la antigua sabidur\u00eda del Jubileo, necesitamos \u201crecordar, volver, descansar y restaurar\u201d[4]. Para detener un mayor colapso de la biodiversidad, nuestra \u201cred de vida\u201d dada por Dios, oremos e instemos a las naciones a llegar a un acuerdo sobre cuatro principios clave: 1. construir una base \u00e9tica clara para los cambios necesarios para salvar la biodiversidad; 2. combatir la p\u00e9rdida de biodiversidad, apoyar la conservaci\u00f3n y la cooperaci\u00f3n, y satisfacer las necesidades de las personas de manera sostenible; 3. promover la solidaridad global a la luz del hecho de que la biodiversidad es un bien com\u00fan global que exige un compromiso compartido; y 4. dar prioridad a las personas en situaci\u00f3n de vulnerabilidad, incluidas las m\u00e1s afectadas por la p\u00e9rdida de la biodiversidad, como los pueblos ind\u00edgenas, los ancianos y los j\u00f3venes.<\/p>\n<p>Perm\u00edtanme repetir: \u201cEn nombre de Dios, pido a las grandes industrias extractivas \u2013miner\u00eda, petr\u00f3leo, forestal, inmobiliaria, agroindustria\u2013 que dejen de destruir bosques, humedales y monta\u00f1as, que dejen de contaminar r\u00edos y mares, que dejen de envenenar los alimentos y personas\u201d.[5]<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo no reconocer la existencia de una \u201cdeuda ecol\u00f3gica\u201d (Laudato si&#039;, 51) contra\u00edda por los pa\u00edses econ\u00f3micamente m\u00e1s ricos, que m\u00e1s han contaminado en los dos \u00faltimos siglos; esto exige que se tomen medidas m\u00e1s ambiciosas en la COP27 y en la COP15. Adem\u00e1s de una acci\u00f3n decidida dentro de sus fronteras, esto significa mantener sus promesas de apoyo financiero y t\u00e9cnico para las naciones econ\u00f3micamente m\u00e1s pobres, que ya est\u00e1n experimentando la mayor parte de la carga de la crisis clim\u00e1tica. Tambi\u00e9n ser\u00eda adecuado considerar urgentemente un mayor apoyo financiero para la conservaci\u00f3n de la biodiversidad. Incluso los pa\u00edses econ\u00f3micamente menos ricos tienen responsabilidades significativas, aunque \u201cdiversificadas\u201d (cf. ib\u00edd., 52) a este respecto; la demora por parte de otros nunca puede justificar nuestra propia falta de acci\u00f3n. Es necesario que todos actuemos con decisi\u00f3n. Porque estamos llegando a \u201cun punto de ruptura\u201d (cf. ib\u00edd., 61).<\/p>\n<p>Durante este Tiempo de la Creaci\u00f3n, oremos para que la COP27 y la COP15 puedan servir para unir a la familia humana (cf. ib\u00edd., 13) para enfrentar con eficacia la doble crisis del cambio clim\u00e1tico y la reducci\u00f3n de la biodiversidad. Conscientes de la exhortaci\u00f3n de san Pablo a alegrarnos con los que se gozan ya llorar con los que lloran (cf. Rm 12, 15), lloremos con la angustiosa s\u00faplica de la creaci\u00f3n. Escuchemos esa s\u00faplica y respond\u00e1mosla con hechos, para que nosotros y las generaciones futuras podamos seguir regocij\u00e1ndonos en el dulce canto de vida y esperanza de la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Roma, San Juan de Letr\u00e1n, 16 de julio de 2022, Memoria de Nuestra Se\u00f1ora del Carmen<\/p>\n<p>FRANCISCO<\/p>\n<p>___________________<\/p>\n<p>[1] Discurso a la FAO, 16 de noviembre de 1970.<br \/>\n[2] SAN JUAN PABLO II, Audiencia general, 10 de julio de 2002.<br \/>\n[3] Discurso en el Encuentro \u201cFe y Ciencia hacia la COP26\u201d, 4 de octubre de 2021.<br \/>\n[4] Mensaje para la Jornada Mundial de Oraci\u00f3n por el Cuidado de la Creaci\u00f3n, 1<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/section>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Mensaje del Santo Padre Francisco para la celebraci\u00f3n de la Jornada Mundial de Oraci\u00f3n por el Cuidado de la Creaci\u00f3n, 21.07.2022 El siguiente es el Mensaje enviado por el Santo Padre Francisco con motivo de la Jornada Mundial de Oraci\u00f3n por el Cuidado de la Creaci\u00f3n ( 1 de septiembre de 2022): Mensaje del Santo Padre MENSAJE...","protected":false},"author":1,"featured_media":14237,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_uf_show_specific_survey":0,"_uf_disable_surveys":false,"footnotes":""},"categories":[55],"tags":[],"class_list":["post-14235","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-home-news"],"aioseo_notices":[],"publishpress_future_action":{"enabled":false,"date":"2026-04-25 08:21:19","action":"change-status","newStatus":"draft","terms":[],"taxonomy":"category","extraData":[]},"publishpress_future_workflow_manual_trigger":{"enabledWorkflows":[]},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.franciscansusa.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14235","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.franciscansusa.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.franciscansusa.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscansusa.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscansusa.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14235"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.franciscansusa.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14235\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14239,"href":"https:\/\/www.franciscansusa.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14235\/revisions\/14239"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscansusa.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14237"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.franciscansusa.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14235"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscansusa.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14235"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.franciscansusa.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14235"}],"curies":[{"name":"gracias","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}