{"id":15027,"date":"2023-01-27T09:13:40","date_gmt":"2023-01-27T14:13:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.franciscansusa.org\/?p=15027"},"modified":"2025-10-08T13:21:19","modified_gmt":"2025-10-08T17:21:19","slug":"gather-us-in","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.franciscansusa.org\/es\/gather-us-in\/","title":{"rendered":"Re\u00fanenos en"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><section class=\"l-section wpb_row height_medium\"><div class=\"l-section-h i-cf\"><div class=\"g-cols vc_row type_default valign_top\"><div class=\"vc_col-sm-12 wpb_column vc_column_container\"><div class=\"vc_column-inner\"><div class=\"wpb_wrapper\"><div class=\"w-image align_center\"><div class=\"w-image-h\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"465\" src=\"https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/gather-us-in-1024x465.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/gather-us-in-1024x465.jpg 1024w, https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/gather-us-in-300x136.jpg 300w, https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/gather-us-in-18x8.jpg 18w, https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/gather-us-in-150x68.jpg 150w, https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/gather-us-in-600x273.jpg 600w, https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/gather-us-in.jpg 1400w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/div><\/div><div class=\"w-separator size_small\"><\/div><div class=\"wpb_text_column\" ><div class=\"wpb_wrapper\"><p>Los encuentros a menudo conducen a relaciones y, a veces, estas relaciones cambian la vida. En 1977 tuve un fraile franciscano, Daniel Manger, como estudiante en mi clase de Composici\u00f3n en Ingl\u00e9s y de esa relaci\u00f3n conoc\u00ed a los Frailes Franciscanos Conventuales en St. Louis. Fui al convento para conocer a los Conventuales porque ten\u00eda el deseo de ser parte de la vida religiosa. Esa noche con los frailes cambi\u00f3 el curso de mi vida, para mejor.<\/p>\n<p>Como miembro del personal del Centro de Retiro Mt. St. Francis a mediados de la d\u00e9cada de 1980, serv\u00ed como enlace entre un grupo llamado &quot;Comunidad del Pacto&quot; durante tres a\u00f1os. Las personas en esta Comunidad de Pacto eran en su mayor\u00eda Metodistas y Disc\u00edpulos de Cristo. Vinieron a Mt. St. Francis cuatro veces al a\u00f1o en el transcurso de tres a\u00f1os para profundizar sus vidas espirituales a trav\u00e9s de retiros de fin de semana que se enfocar\u00edan en diferentes aspectos de la espiritualidad cristiana: oraci\u00f3n, medio ambiente, administraci\u00f3n, etc.<\/p>\n<p>Durante su \u00faltimo retiro en el Monte, un miembro de este grupo, Jill, sali\u00f3 de su autom\u00f3vil y mir\u00f3 nuestros hermosos terrenos en un glorioso d\u00eda de oto\u00f1o y suspir\u00f3: &quot;Voy a extra\u00f1ar mucho este lugar&quot;. Mientras la ayudaba a llevar su maleta al edificio, se detuvo y me dijo lo siguiente. \u201cSabes, hermano. Bob, cuando vine aqu\u00ed, no tuve una buena experiencia con los cat\u00f3licos. Crec\u00ed en un vecindario donde era uno de los pocos no cat\u00f3licos y, a menudo, me sent\u00eda molestado por los ni\u00f1os cat\u00f3licos. Ya no me siento as\u00ed y eso se debe en gran parte a ti\u201d. Yo estaba sorprendido y humillado. \u201c\u00bfQu\u00e9 hice para ayudar a cambiar tu coraz\u00f3n?\u201d Yo pregunt\u00e9. \u201cSiempre me saludabas por mi nombre. Siempre me escuchaste tan atentamente. Siempre hizo todo lo posible para satisfacer las necesidades de nuestra comunidad y, sobre todo, siempre nos hizo sentir bienvenidos a m\u00ed y a todos nosotros\u201d.<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 diferencia puede hacer un encuentro en la vida de las personas! Cu\u00e1n dram\u00e1ticamente pueden cambiar los corazones y las mentes cuando comenzamos a conocernos, escucharnos y darnos la bienvenida. En las siguientes historias, leer\u00e1 acerca de c\u00f3mo la vida de las personas se vio profundamente afectada por conocer a un fraile oa una comunidad de frailes. Los frailes no son perfectos de ninguna manera; compartimos la misma herida del pecado que afecta a todos los dem\u00e1s, sin embargo, en nuestras imperfecciones, Dios puede y obra maravillas a trav\u00e9s de nosotros.<\/p>\n<p>Recientemente, fray Carlos Trovarelli, OFM Conv., nuestro Ministro general, predic\u00f3 sobre este tema:<\/p>\n<p><em>\u201cSon estas personas imperfectas, a las que Jes\u00fas encontr\u00f3 e invit\u00f3, las que luego llevan a cabo la misi\u00f3n de encontrar, invitar y amar como Dios ama. Estamos llamados a continuar la obra de Jes\u00fas en la tierra. Somos tal vez como los primeros disc\u00edpulos, gente sencilla con vidas complejas; no misioneros profesionales, sino personas que han tenido una experiencia con el amor, la misericordia y la ternura de Jesucristo. Si somos honestos, tambi\u00e9n nosotros seguimos a Jes\u00fas porque alguien ha compartido con nosotros el amor de Jes\u00fas, sus palabras, su misericordia, su ternura\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Las siguientes historias muestran c\u00f3mo dos de nuestros frailes han compartido el amor y la ternura de Jes\u00fas.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/section>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Los encuentros a menudo conducen a relaciones y, a veces, estas relaciones cambian la vida. En 1977 tuve un fraile franciscano, Daniel Manger, como estudiante en mi clase de Composici\u00f3n en Ingl\u00e9s y de esa relaci\u00f3n conoc\u00ed a los Frailes Franciscanos Conventuales en St. Louis. 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