{"id":23631,"date":"2025-12-11T11:52:27","date_gmt":"2025-12-11T16:52:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.franciscansusa.org\/?p=23631"},"modified":"2025-12-16T15:09:55","modified_gmt":"2025-12-16T20:09:55","slug":"from-pilgrims-to-province","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.franciscansusa.org\/es\/from-pilgrims-to-province\/","title":{"rendered":"De peregrinos a provincia"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><section class=\"l-section wpb_row height_medium\"><div class=\"l-section-h i-cf\"><div class=\"g-cols vc_row type_default valign_top\"><div class=\"vc_col-sm-12 wpb_column vc_column_container\"><div class=\"vc_column-inner\"><div class=\"wpb_wrapper\"><div class=\"w-image align_center\"><div class=\"w-image-h\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"416\" src=\"https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/pilgrims-to-province-1024x416.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/pilgrims-to-province-1024x416.jpg 1024w, https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/pilgrims-to-province-300x122.jpg 300w, https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/pilgrims-to-province-18x7.jpg 18w, https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/pilgrims-to-province-150x61.jpg 150w, https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/pilgrims-to-province-600x244.jpg 600w, https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/pilgrims-to-province.jpg 1400w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/div><\/div><div class=\"w-separator size_small\"><\/div><div class=\"wpb_text_column us_custom_03f3d98b has_text_color\" ><div class=\"wpb_wrapper\"><p>Mi primera experiencia en el Santuario de Nuestra Se\u00f1ora de la Consolaci\u00f3n en Carey, Ohio, fue inolvidable. El ambiente, la impresionante iglesia del santuario y el entorno en general me hicieron pensar que estaba en Santa Ana de Beaupr\u00e9, Quebec, Canad\u00e1. Esto ocurri\u00f3 en 1968. Era apenas un postulante nuevo en las primeras etapas de mi formaci\u00f3n como fraile. All\u00ed, en Carey, descubr\u00ed una din\u00e1mica fraternidad de frailes conventuales que atend\u00edan no solo a los feligreses locales, sino tambi\u00e9n a muchos peregrinos inmigrantes de lugares lejanos que apenas conoc\u00eda. Todo esto era nuevo para un joven de 18 a\u00f1os que buscaba un camino hacia adelante en su vida.<\/p>\n<p>Incluso en ese momento, empec\u00e9 a escuchar historias. El hermano Bruno me explic\u00f3 c\u00f3mo la imagen milagrosa de Nuestra Se\u00f1ora de la Consolaci\u00f3n lleg\u00f3 a Ohio gracias a inmigrantes de Luxemburgo. Tambi\u00e9n me habl\u00f3 del fraile franciscano Aloys Fish, quien en 1912 llam\u00f3 por primera vez a la puerta principal de estilo g\u00f3tico ingl\u00e9s de la nueva rector\u00eda del padre John Mizer. Fray Aloys hab\u00eda sido enviado, a petici\u00f3n del obispo de Toledo, para reemplazarlo. Poco sab\u00eda fray Aloys que tras esa puerta principal de estilo g\u00f3tico ingl\u00e9s, a\u00fan en uso, tan solo catorce a\u00f1os despu\u00e9s, nacer\u00eda una nueva provincia de la Orden de los Frailes Menores Conventuales. Sin embargo, se puso manos a la obra de inmediato, y en 1925 se termin\u00f3 pr\u00e1cticamente la construcci\u00f3n de una magn\u00edfica iglesia-santuario.<\/p>\n<p>En 1926, se cumpli\u00f3 la visi\u00f3n del Ministro General de que la Orden en Estados Unidos buscara una expansi\u00f3n hacia el oeste. En la rector\u00eda, tras aquella puerta principal de estilo g\u00f3tico ingl\u00e9s, se erigi\u00f3 una nueva provincia para los estados del Medio Oeste. Esta se form\u00f3 a partir de la anterior Provincia de la Inmaculada Concepci\u00f3n, que operaba en el estado de Nueva York y la costa este.<\/p>\n<p>En aquel primer cap\u00edtulo de la nueva provincia, tras aquella puerta g\u00f3tica, la elecci\u00f3n del nombre fue f\u00e1cil: \u201cNuestra Se\u00f1ora de la Consolaci\u00f3n\u201d. Aquellos primeros frailes pioneros pusieron su nueva empresa bajo la protecci\u00f3n de Nuestra Se\u00f1ora de la Consolaci\u00f3n. Ella se convirti\u00f3 en el punto de partida para que los frailes se dedicaran a un ministerio m\u00e1s parroquial y misionero, colocando bajo su protecci\u00f3n tanto una nueva parroquia en Louisville como una nueva misi\u00f3n en \u00c1frica. Los frailes que les siguieron permanecer\u00edan como peregrinos para siempre.<\/p>\n<p>Para ellos era importante que los primeros frailes de la nueva provincia se educaran tras esa misma puerta principal de estilo g\u00f3tico ingl\u00e9s. Sin embargo, poco despu\u00e9s, ese programa inicial se ampli\u00f3 a un nuevo edificio, el Seminario de Nuestra Se\u00f1ora de Carey, finalizado en 1935. Este programa de filosof\u00eda para estudiantes universitarios se afili\u00f3 posteriormente a la Universidad de Dayton, y el n\u00famero de frailes estudiantes aument\u00f3, atrayendo posteriormente a frailes de otras provincias conventuales. Posteriormente, en 1965, el programa del seminario se traslad\u00f3 a la Universidad de San Luis en San Luis, Misuri.<\/p>\n<p>Durante esos treinta a\u00f1os, la presencia conjunta de frailes al servicio de la parroquia y el santuario, junto con el profesorado y los estudiantes del seminario, elev\u00f3 el n\u00famero de frailes en el Santuario a casi cien. La vida conventual floreci\u00f3. Sacerdotes y hermanos frailes trabajaron juntos atendiendo a los numerosos peregrinos que acud\u00edan al Santuario de Nuestra Se\u00f1ora de la Consolaci\u00f3n. Un n\u00famero considerable de frailes que sirvieron en Carey posteriormente ejercieron liderazgo en la provincia y tambi\u00e9n en Roma, uno de ellos incluso como Ministro General, fray Basil Heiser, OFM Conv.<\/p>\n<p>Yo mismo estoy cumpliendo mi octavo a\u00f1o como guardi\u00e1n, p\u00e1rroco y rector en Carey. Me siento honrado al conocer mejor a mis predecesores. El ambiente en general todav\u00eda me recuerda a Santa Ana de Beaupr\u00e9 en Quebec, Canad\u00e1. Aqu\u00ed, como all\u00ed, contin\u00faa el servicio constante a los peregrinos, principalmente a los nuevos inmigrantes que buscan nuevas ra\u00edces. Su constante promoci\u00f3n de la devoci\u00f3n a la Madre de Dios a\u00fan sana almas y cuerpos.<\/p>\n<p>Nuestra Se\u00f1ora de la Consolaci\u00f3n, te agradecemos por haber llamado a tantos de tus hijos, quienes han recorrido estos terrenos y te han servido con tanta diligencia en este lugar sagrado. \u00a1Que nuestro recuerdo de estos 100 a\u00f1os al servicio de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo sea siempre bendito!<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/section>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Mi primera experiencia en el Santuario de Nuestra Se\u00f1ora de la Consolaci\u00f3n en Carey, Ohio, fue inolvidable. El ambiente, la impresionante iglesia del santuario y el entorno en general me hicieron pensar que estaba en Santa Ana de Beaupr\u00e9, Quebec, Canad\u00e1. Esto ocurri\u00f3 en 1968. 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