{"id":23652,"date":"2025-12-16T14:52:42","date_gmt":"2025-12-16T19:52:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.franciscansusa.org\/?p=23652"},"modified":"2025-12-16T15:04:47","modified_gmt":"2025-12-16T20:04:47","slug":"beneath-the-same-desert-sky-remembering-the-sacred-bond-between-the-tigua-and-the-friars","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.franciscansusa.org\/es\/beneath-the-same-desert-sky-remembering-the-sacred-bond-between-the-tigua-and-the-friars\/","title":{"rendered":"Bajo el mismo cielo des\u00e9rtico: Recordando el v\u00ednculo sagrado entre los tigua y los frailes"},"content":{"rendered":"<div class=\"wpb-content-wrapper\"><section class=\"l-section wpb_row height_medium\"><div class=\"l-section-h i-cf\"><div class=\"g-cols vc_row type_default valign_top\"><div class=\"vc_col-sm-12 wpb_column vc_column_container\"><div class=\"vc_column-inner\"><div class=\"wpb_wrapper\"><div class=\"w-image align_none\"><div class=\"w-image-h\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"845\" height=\"441\" src=\"https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Screenshot-2025-12-16-at-2.54.16-PM.png\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Screenshot-2025-12-16-at-2.54.16-PM.png 845w, https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Screenshot-2025-12-16-at-2.54.16-PM-300x157.png 300w, https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Screenshot-2025-12-16-at-2.54.16-PM-18x9.png 18w, https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Screenshot-2025-12-16-at-2.54.16-PM-150x78.png 150w, https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Screenshot-2025-12-16-at-2.54.16-PM-600x313.png 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 845px) 100vw, 845px\" \/><\/div><\/div><div class=\"wpb_text_column\" ><div class=\"wpb_wrapper\"><p>El sol del desierto se alza sobre Ysleta del Sur, proyectando sus primeras luces sobre los muros de adobe de la Parroquia de Nuestra Se\u00f1ora del Monte Carmelo. Aqu\u00ed, la fe y la cultura se han entrelazado durante siglos, desde que el pueblo Tigua viaj\u00f3 al sur desde su tierra natal acompa\u00f1ado de frailes franciscanos. Cuando nuestros frailes regresaron en 1991, no encontraron una nueva misi\u00f3n que comenzar, sino una sagrada responsabilidad que renovar. Lo que comenz\u00f3 con el fraile Donald Adamski y sus compa\u00f1eros se ha convertido en una relaci\u00f3n duradera basada en el respeto, la sanaci\u00f3n y la historia compartida: un recordatorio vivo de que la historia franciscana en el suroeste a\u00fan se est\u00e1 escribiendo, generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Durante la Rebeli\u00f3n Pueblo de 1680, los tigua fueron desplazados de su tierra natal en el norte de Nuevo M\u00e9xico. Acompa\u00f1ados por soldados espa\u00f1oles y frailes franciscanos, viajaron al sur para fundar una nueva patria y pueblo llamado Ysleta del Sur, hoy considerada la comunidad de fe m\u00e1s antigua que a\u00fan perdura en Texas. Los franciscanos permanecieron con la tribu hasta la llegada de los jesuitas, quienes ejercieron su ministerio de 1881 a 1991. Tras la partida de los jesuitas, la Di\u00f3cesis de El Paso proporcion\u00f3 sacerdotes durante un breve per\u00edodo hasta que los frailes de la Custodia de Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe asumieron la responsabilidad en junio de 1991.<\/p>\n<p>No fue casualidad que la presencia franciscana conventual comenzara justo antes de la festividad de San Antonio, la fiesta patronal del pueblo tigua. Fray Donald Adamski, OFM Conv., fue el primer fraile conventual nombrado p\u00e1rroco de Nuestra Se\u00f1ora del Carmen, que inclu\u00eda la iglesia misionera de San Antonio de Ysleta del Sur. Junto a \u00e9l estaban fray Noel Kramer como p\u00e1rroco asociado, fray John Weber, trabajando en el tribunal diocesano, y fray Philip Ley, entonces custodio, en residencia. Estos cuatro frailes sentaron las bases de nuestra renovada presencia franciscana en el pueblo tigua y en la comunidad parroquial en general.<\/p>\n<p>Durante su segundo mandato como p\u00e1rroco, fray Donald se uni\u00f3 a un joven di\u00e1cono, fray John Stowe, quien posteriormente fue ordenado sacerdote y finalmente nombrado obispo de Lexington, Kentucky. Juntos ayudaron a sanar antiguas heridas en la comunidad, restaurando la confianza donde la falta de respeto y la incomprensi\u00f3n persist\u00edan desde la \u00e9poca jesuita. Al concluir el mandato de fray Donald, fray John Stowe lo sucedi\u00f3 como p\u00e1rroco, continuando con la sabidur\u00eda y la compasi\u00f3n de su predecesor.<\/p>\n<p>Fray Charles McCarthy le sucedi\u00f3 como p\u00e1rroco, aportando un profundo aprecio por la riqueza multicultural de Nuestra Se\u00f1ora del Monte Carmelo. Su amor por el Pueblo Tigua lo llev\u00f3 a sumergirse en su historia, cultura y tradiciones, fortaleciendo el v\u00ednculo entre la parroquia y su gente. Al concluir su per\u00edodo como p\u00e1rroco, fray Charles se asegur\u00f3 deliberadamente de una transici\u00f3n fluida para su sucesor, presentando a los l\u00edderes parroquiales y fomentando la continuidad. Dicho sucesor fue fray Miguel Brise\u00f1o, quien, al igual que los frailes que le precedieron, ha buscado honrar la sabidur\u00eda y la fe heredadas de generaciones de ancianos tiguas y pastores franciscanos.<br \/>\nDesde aquellos primeros frailes que atravesaron el desierto hace siglos hasta quienes siguen sirviendo hoy, la historia de Nuestra Se\u00f1ora del Carmen es una historia de perseverancia, reconciliaci\u00f3n y esperanza. La presencia franciscana que comenz\u00f3 junto a los tiguas a\u00fan perdura, construyendo sobre la sabidur\u00eda del pasado y caminando juntos hacia el futuro. En Ysleta del Sur, la memoria no solo se evoca, sino que se vive a diario en la oraci\u00f3n, la amistad y el esp\u00edritu franciscano que a\u00fan une a los frailes y a los tiguas bajo el mismo cielo des\u00e9rtico.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><div class=\"vc_col-sm-12 wpb_column vc_column_container\"><div class=\"vc_column-inner\"><div class=\"wpb_wrapper\"><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/section><section class=\"l-section wpb_row height_medium\"><div class=\"l-section-h i-cf\"><div class=\"g-cols vc_row type_default valign_top\"><div class=\"vc_col-sm-12 wpb_column vc_column_container\"><div class=\"vc_column-inner\"><div class=\"wpb_wrapper\"><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/section>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El sol del desierto se alza sobre Ysleta del Sur, proyectando sus primeras luces sobre los muros de adobe de la Parroquia de Nuestra Se\u00f1ora del Monte Carmelo. 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