{"id":24104,"date":"2026-02-19T09:11:44","date_gmt":"2026-02-19T14:11:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.franciscansusa.org\/?p=24104"},"modified":"2026-02-19T09:11:44","modified_gmt":"2026-02-19T14:11:44","slug":"homilia-del-miercoles-de-ceniza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.franciscansusa.org\/es\/ash-wednesday-homily\/","title":{"rendered":"Mi\u00e9rcoles de Ceniza de 2026: El Jubileo de San Francisco"},"content":{"rendered":"<section class=\"l-section wpb_row height_medium\"><div class=\"l-section-h i-cf\"><div class=\"g-cols vc_row via_flex valign_top type_default stacking_default\"><div class=\"vc_col-sm-12 wpb_column vc_column_container\"><div class=\"vc_column-inner\"><div class=\"wpb_wrapper\"><div class=\"w-image align_none\"><div class=\"w-image-h\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/2026AshWednesday_MarioSerrano_01-1024x683.jpg\" class=\"attachment-large size-large\" alt=\"\" loading=\"lazy\" srcset=\"https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/2026AshWednesday_MarioSerrano_01-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/2026AshWednesday_MarioSerrano_01-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/2026AshWednesday_MarioSerrano_01-18x12.jpg 18w, https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/2026AshWednesday_MarioSerrano_01-600x400.jpg 600w, https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/2026AshWednesday_MarioSerrano_01-150x100.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/div><\/div><div class=\"wpb_text_column us_custom_03f3d98b\"><div class=\"wpb_wrapper\"><p><strong>Mi\u00e9rcoles de Ceniza de 2026: El Jubileo de San Francisco<br \/>\nHomil\u00eda del fraile Mario Serrano, OFM Conv.<\/strong><\/p>\n<p>Si a\u00fan te preguntas qu\u00e9 pr\u00e1cticas penitenciales emprender durante la Cuaresma, el Papa Le\u00f3n nos ha pedido que consideremos la escucha y el ayuno. Es decir, hacer espacio para la Palabra y escuchar el clamor de los pobres, que \u201ca lo largo de la historia de la humanidad, desaf\u00eda constantemente nuestras vidas, sociedades, sistemas pol\u00edticos y econ\u00f3micos y, sobre todo, a la Iglesia\u201d. Y ayunar \u201cabsteni\u00e9ndose de palabras que ofendan y hieran a nuestro pr\u00f3jimo. Empecemos por desarmar nuestro lenguaje, evitando las palabras duras y los juicios precipitados, absteni\u00e9ndonos de la calumnia y de hablar mal de quienes no est\u00e1n presentes y no pueden defenderse\u2026 De este modo, las palabras de odio dar\u00e1n paso a palabras de esperanza y paz\u201d.<a href=\"https:\/\/press.vatican.va\/content\/salastampa\/en\/bollettino\/pubblico\/2026\/02\/13\/260213d.html\">Mensaje del Santo Padre Le\u00f3n XIV para la Cuaresma de 2026<\/a>)<\/p>\n<p>Este a\u00f1o, los franciscanos celebramos el Jubileo de San Francisco (del 10 de enero de 2026 al 10 de enero de 2027). Es un a\u00f1o santo especial proclamado por el Papa Le\u00f3n XIV para conmemorar el 800 aniversario del abrazo de San Francisco de As\u00eds a la Hermana Muerte. Francisco busc\u00f3 vivir y practicar lo que escucharemos cuando se nos impongan cenizas en la frente: <strong>\u201cArrepi\u00e9ntanse y crean en el Evangelio.\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Hoy, al comenzar de nuevo, el Mi\u00e9rcoles de Ceniza no es un d\u00eda de condenaci\u00f3n, sino de claridad. Las cenizas que se trazan en nuestras frentes revelan una verdad serena: somos polvo, pero polvo amado. Mortales, fr\u00e1giles, ef\u00edmeros, s\u00ed, pero a\u00fan acogidos por el amor y la misericordia de Dios. La Iglesia no nos impone cenizas para avergonzarnos, sino para despertar en nosotros la esperanza.<\/p>\n<p><strong>\u201cArrepi\u00e9ntanse y crean en el Evangelio.\u201d<\/strong> El arrepentimiento suele malinterpretarse. No es mero pesar, ni autocr\u00edtica espiritual, ni una sombr\u00eda obsesi\u00f3n con el fracaso. En el Evangelio, el arrepentimiento significa volver, es decir, dirigir nuestras mentes, nuestros corazones, toda nuestra vida de nuevo hacia Dios. Es el valor de decir:\u00a0<em>Se\u00f1or, quiero volver a caminar hacia Ti. <\/em>Y este a\u00f1o, al vivir la gracia del Jubileo vinculado a San Francisco de As\u00eds, que nos llama a adoptar un tono particularmente franciscano en nuestro camino cuaresmal.<\/p>\n<p>Francisco, el pobre de As\u00eds, escuch\u00f3 esta misma invitaci\u00f3n en su propia vida. Su conversi\u00f3n no se produjo de repente, en un momento dram\u00e1tico, sino a trav\u00e9s de muchas peque\u00f1as entregas y encuentros. El crucifijo de San Dami\u00e1n habla en una capilla en ruinas. Francisco abre espacio a la Palabra y escucha. Su conversi\u00f3n se profundiza al abrazar a un leproso con amor tembloroso, haciendo caso omiso del ruido y desarmando las duras palabras que la sociedad y los dem\u00e1s usaban para referirse a &quot;este otro&quot;. Francisco nos ense\u00f1a que el arrepentimiento no se trata principalmente de lo que dejamos atr\u00e1s, sino de a Qui\u00e9n regresamos.<\/p>\n<p>S\u00ed, ayunamos, pero este ayuno no se trata de una dieta para alcanzar la santidad. S\u00ed, oramos, pero nuestra oraci\u00f3n no es una exhibici\u00f3n. Damos limosna, por supuesto, pero no como un sacrificio; la damos por compasi\u00f3n y generosidad, no para aparentar. Estas no son pr\u00e1cticas cuaresmales que emprendemos para impresionar a Dios. Son caminos para profundizar nuestro amor por Dios y por nuestro pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>El pecado es no molestarse en amar; no se trata simplemente de quebrantar las reglas, sino tambi\u00e9n de herir las relaciones. Y el arrepentimiento nos impulsa hacia el amor sanador, el amor divino.<\/p>\n<p><strong>\u201cArrepi\u00e9ntanse y crean en el Evangelio.\u201d<\/strong><\/p>\n<p>F\u00edjense en el orden. Primero arrepi\u00e9ntanse. Luego crean. Porque es dif\u00edcil creer en el Evangelio, creer verdaderamente en la Palabra mientras se aferran a ilusiones:<br \/>\nLa ilusi\u00f3n de que somos autosuficientes.<br \/>\nLa ilusi\u00f3n de que la riqueza o el estatus nos salvar\u00e1n.<br \/>\nLa ilusi\u00f3n de que el resentimiento nos protege.<br \/>\nLa ilusi\u00f3n de que tenemos mucho tiempo.<\/p>\n<p>Las cenizas barren las ilusiones. Cuando Francisco se present\u00f3 desnudo en la plaza p\u00fablica, no fue para dramatizar la pobreza, sino para proclamar una verdad:\u00a0<em>Solo Dios es suficiente.<\/em><\/p>\n<p>La Cuaresma nos plantea la misma pregunta: \u00bfA qu\u00e9 me aferro que me impide confiar plenamente en Dios?<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s no sea la riqueza material sino el control; no la comodidad sino la distracci\u00f3n causada por todo el ruido que llamamos pol\u00edtica y noticias. Tal vez no sea el placer sino el miedo. Un miedo aprendido de la calumnia y de las reflexiones sobre narrativas falsas acerca de aquellos que est\u00e1n ausentes y no pueden defenderse.<\/p>\n<p>El arrepentimiento significa volverse hacia Dios y caminar con su pueblo, permitiendo que Dios nos ayude a soltar suavemente el control sobre todas las cosas y pensamientos que creemos necesitar para &quot;triunfar&quot; y obtener parte de esa salvaci\u00f3n para nosotros mismos.<\/p>\n<p>Y luego viene la segunda parte del comando: <strong>\u201cCree en el Evangelio.\u201d<\/strong><\/p>\n<p>Cree que la misericordia es m\u00e1s fuerte que el pecado.<br \/>\nCree que la gracia puede transformar los h\u00e1bitos.<br \/>\nCree que el perd\u00f3n es sanador.<br \/>\nCree que la santidad, vivir de una manera diferente, no est\u00e1 reservada solo para unos pocos.<br \/>\nCreemos que la esperanza no es una mera ilusi\u00f3n, sino una confianza arraigada en las promesas divinas, una firme convicci\u00f3n en la fidelidad y el amor de Dios. Un amor m\u00e1s fuerte que el odio y la muerte. La esperanza es el ancla del alma.<\/p>\n<p>San Francisco no lo ve\u00eda solo como una idea, sino como una forma de vida. Cre\u00eda en el Evangelio y aspiraba a vivirlo con tanta plenitud y alegr\u00eda que su vida se convirtiera en un recordatorio visible de Cristo. Ese es el objetivo de la Cuaresma. No el perfeccionamiento personal. No la b\u00fasqueda de la excelencia espiritual. Sino la transformaci\u00f3n hacia el amor a Dios y al pr\u00f3jimo, al pueblo de Dios.<\/p>\n<p>Que esta Cuaresma, inspirada por San Francisco, no sea para nosotros un tiempo de tristeza, sino un tiempo para profundizar en el amor de Dios y compartirlo con los dem\u00e1s. Volvamos a confiar. Confiemos de nuevo. Creamos en el Evangelio. Porque Dios no se ha cansado de nosotros.<\/p>\n<p>Nuestro Dios de la Esperanza espera, como siempre, con misericordia. Para o\u00edrnos decir, como San Francisco: \u201cEsto es lo que quiero. Esto es lo que busco, esto es lo que deseo con todo mi coraz\u00f3n\u201d.\u201d<\/p>\n<\/div><\/div><div class=\"w-slider style_none fit_scaledown nav_none count_5\"><div class=\"w-slider-h\" aria-hidden=\"true\"><div class=\"royalSlider\"><div class=\"rsContent\"><a class=\"rsImg\" data-rsw=\"1024\" data-rsh=\"897\" href=\"https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/197A7811-1024x897.jpg\"><span data-alt=\"\"><\/span><\/a><\/div><div class=\"rsContent\"><a class=\"rsImg\" data-rsw=\"1024\" data-rsh=\"724\" href=\"https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/197A7782-1024x724.jpg\"><span data-alt=\"\"><\/span><\/a><\/div><div class=\"rsContent\"><a class=\"rsImg\" data-rsw=\"683\" data-rsh=\"1024\" href=\"https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/197A7774-683x1024.jpg\"><span data-alt=\"\"><\/span><\/a><\/div><div class=\"rsContent\"><a class=\"rsImg\" data-rsw=\"1024\" data-rsh=\"683\" href=\"https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/197A7742-1024x683.jpg\"><span data-alt=\"\"><\/span><\/a><\/div><div class=\"rsContent\"><a class=\"rsImg\" data-rsw=\"1024\" data-rsh=\"683\" href=\"https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/2026AshWednesday_MarioSerrano_01-1024x683.jpg\"><span data-alt=\"\"><\/span><\/a><\/div><\/div><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2026\/02\/197A7811-1024x897.jpg\" width=\"1024\" height=\"897\" alt loading=\"lazy\"><\/div><div class=\"w-slider-json\" onclick='return {&quot;autoScaleSlider&quot;:true,&quot;addActiveClass&quot;:true,&quot;loop&quot;:true,&quot;fadeInLoadedSlide&quot;:false,&quot;slidesSpacing&quot;:0,&quot;imageScalePadding&quot;:0,&quot;numImagesToPreload&quot;:2,&quot;arrowsNav&quot;:true,&quot;arrowsNavAutoHide&quot;:false,&quot;transitionType&quot;:&quot;move&quot;,&quot;transitionSpeed&quot;:250,&quot;block&quot;:{&quot;moveEffect&quot;:&quot;none&quot;,&quot;speed&quot;:300},&quot;thumbs&quot;:{&quot;fitInViewport&quot;:false,&quot;firstMargin&quot;:false,&quot;spacing&quot;:4},&quot;controlNavigation&quot;:&quot;none&quot;,&quot;autoScaleSliderWidth&quot;:1024,&quot;autoScaleSliderHeight&quot;:897}'><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/section>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Ash Wednesday 2026: The Jubilee of St. Francis Homily by friar Mario Serrano, OFM Conv. 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