{"id":9794,"date":"2019-06-17T15:00:54","date_gmt":"2019-06-17T19:00:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.franciscansusa.dev\/franciscansusa.org\/?p=8492"},"modified":"2019-06-17T15:00:54","modified_gmt":"2019-06-17T19:00:54","slug":"pope-francis-welcomes-friars","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.franciscansusa.org\/es\/pope-francis-welcomes-friars\/","title":{"rendered":"El Papa Francisco da la bienvenida a los frailes"},"content":{"rendered":"<p><br>Los frailes franciscanos conventuales de todo el mundo se han reunido en Italia el mes pasado para elegir nuevos l\u00edderes, compartir ideas y experiencias, y planificar para el futuro. El 202\u00ba Cap\u00edtulo General concluy\u00f3 con una audiencia papal en el Vaticano.<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa Francisco se\u00f1al\u00f3 que le llam\u00f3 la atenci\u00f3n el consejo que San Francisco dio a sus hermanos: <em>\u201cPredicad el Evangelio, si es necesario tambi\u00e9n con palabras:\u201d<\/em> es una forma de vivir.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u201cEvangelio es para vosotros, queridos hermanos, &#039;regla y vida&#039; y vuestra misi\u00f3n no es otra que la de ser Evangelio vivo\u2026\u201d<\/em> El Papa continu\u00f3 su mensaje centr\u00e1ndose en la fraternidad, la minoridad y la paz.<br><br><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.franciscansusa.dev\/franciscansusa.org\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/64806286_10156117423106536_7558311257414041600_n.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8494\"\/><figcaption>Los frailes esperan su audiencia con el Papa Francisco.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p><br>El siguiente es el discurso del Santo Padre:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00a1Queridos hermanos!<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Os doy una calurosa bienvenida a vosotros, miembros del Cap\u00edtulo General de vuestra Orden. Agradezco al nuevo Ministro general, fr. Carlos Trovarelli. Lo felicito a \u00e9l ya los Definidores generales por la confianza que sus hermanos han depositado en ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>Recientemente la Santa Sede aprob\u00f3 vuestras Constituciones, renovadas en el Cap\u00edtulo General Extraordinario celebrado el pasado verano. Para incorporar esta revisi\u00f3n, hab\u00e9is discutido y aprobado los nuevos Estatutos Generales, que tocan elementos esenciales de vuestra vida fraterna y misionera, como la formaci\u00f3n, la interculturalidad, el compartir y la transparencia en la gesti\u00f3n econ\u00f3mica. \u00a1Este trabajo es agotador, pero el esfuerzo est\u00e1 bien invertido! En efecto, las Constituciones son el instrumento necesario para salvaguardar el patrimonio carism\u00e1tico de un Instituto y asegurar su futura transmisi\u00f3n. Expresan el camino concreto de seguimiento de Cristo propuesto por el Evangelio, regla absoluta de vida para todas las personas consagradas y en particular para los seguidores de San Francisco de As\u00eds, quienes, en su profesi\u00f3n, se comprometen a vivir \u201cseg\u00fan la forma del santo Evangelio\u00bb (cf. San Francisco, Testamento, 14). Me llama la atenci\u00f3n el consejo que Francisco dio a los hermanos: \u201cPredicad el Evangelio, si es necesario tambi\u00e9n con palabras\u201d: es una forma de vivir. Si toda vida consagrada \u201csurge de la escucha de la Palabra de Dios y de la acogida del Evangelio como norma de vida\u201d (S\u00ednodo de los Obispos sobre la Palabra de Dios,&nbsp;<em>Proposici\u00f3n<\/em>24), la vida franciscana en todas sus manifestaciones surge de la escucha del santo Evangelio, como nos muestra el Poverello en la Porci\u00fancula cuando, tras escuchar el relato de lo siguiente, exclama: \u201cEsto quiero, esto pido, este anhelo que hacer con todo mi coraz\u00f3n!\u201d (Tom\u00e1s de Celano,&nbsp;<em>Vita prima<\/em>, IX, 22).<\/p>\n\n\n\n<p>El Evangelio es para vosotros, queridos hermanos, \u201cregla y vida\u201d (San Francisco,&nbsp;<em>Regla Bullata<\/em>, I, 1) y vuestra misi\u00f3n no es otra que la de ser Evangelio vivo, \u00abex\u00e9gesis viva de la Palabra de Dios\u00bb como&nbsp;<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/en.html\">Benedicto XVI<\/a>&nbsp;dicho (Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica Post-Sinodal&nbsp;<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/benedict-xvi\/en\/apost_exhortations\/documents\/hf_ben-xvi_exh_20100930_verbum-domini.html\">Verbum Domini<\/a><\/em>, 83). El Evangelio debe ser su manual. Esc\u00fachalo siempre con atenci\u00f3n; reza con \u00e9l; y siguiendo el ejemplo de Mar\u00eda, \u201cVirgen hecha Iglesia\u201d (ver San Francisco,&nbsp;<em>Saludo a la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda<\/em>, 1), meditad asiduamente, para que, asimil\u00e1ndolo, pod\u00e1is conformar vuestra vida a la vida de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta forma de seguir se caracteriza, en primer lugar, por&nbsp;<em>fraternidad<\/em>, que Francisco consider\u00f3 un don: \u201cEl Se\u00f1or me ha dado hermanos\u201d (<em>Testamento<\/em>, 14). La fraternidad es un don que hay que recibir con gratitud. Es una realidad que est\u00e1 siempre \u201cen movimiento\u201d, en construcci\u00f3n, y por eso pide la contribuci\u00f3n de todos, sin que nadie se excluya ni sea excluido; en el que no hay \u201cconsumidores\u201d sino s\u00f3lo constructores (ver&nbsp;<em>Constituci\u00f3n General<\/em>&nbsp;<em>OFMConv<\/em>, 55, 5). Una realidad en la que podamos vivir caminos de aprendizaje continuo, de apertura al otro, de intercambio mutuo; una realidad acogedora, dispuesta y dispuesta a acompa\u00f1ar; una realidad en la que es posible hacer una pausa en la cotidianidad, cultivar el silencio y la mirada contemplativa y as\u00ed reconocer en ella la huella de Dios; una realidad en la que todos os consider\u00e1is hermanos, tanto ministros como dem\u00e1s miembros de la fraternidad; una experiencia en la que cada uno est\u00e1 llamado a amar y cuidar a su hermano, como una madre ama y cr\u00eda a su propio hijo (cf. San Francisco,&nbsp;<em>Regula no Bullata<\/em>, IX, 11). Os exhorto a alimentar vuestra fraternidad con el esp\u00edritu de santa oraci\u00f3n y devoci\u00f3n \u201ca la que deben servir todas las dem\u00e1s cosas temporales\u201d (Id.,&nbsp;<em>Regla Bullata<\/em>, V, 2). De este modo, vuestra vida fraterna en comunidad se convierte en forma de profec\u00eda en la Iglesia y en el mundo; y se convierte en escuela de comuni\u00f3n, a ejercitar siempre, siguiendo el ejemplo de Francisco, en una relaci\u00f3n de amor y obediencia con los pastores.<\/p>\n\n\n\n<p>Otra caracter\u00edstica de su forma de vida es&nbsp;<em>minor\u00eda<\/em>. Me gusta mucho esto: pensar en ti&nbsp;<em>minor\u00eda<\/em>. Esta es una elecci\u00f3n dif\u00edcil porque se opone a la l\u00f3gica del mundo, que busca el \u00e9xito a toda costa, quiere ocupar los primeros lugares, ser considerados se\u00f1ores. Francisco os pide que se\u00e1is menores, siguiendo el ejemplo de Jes\u00fas que no vino para ser servido sino para servir (cf.&nbsp;<em>Monte<\/em>&nbsp;20, 27-28) y Quien nos dice: \u201cEl que quiera hacerse grande entre vosotros ser\u00e1 vuestro servidor, y el que quiera ser el primero ser\u00e1 siervo de todos\u201d (<em>mk<\/em>&nbsp;10: 43-44). Que esta sea vuestra \u00fanica ambici\u00f3n: ser siervos, serviros unos a otros. Habiendo vivido as\u00ed, vuestra existencia ser\u00e1 una profec\u00eda en este mundo donde la ambici\u00f3n de poder es una gran tentaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Predicas la paz. El saludo franciscano que os distingue es \u201c\u00a1Paz y bien a vosotros!\u201d, \u201c<em>Shalom nosotros tob<\/em>\u201d, en hebreo, que podemos traducir bien como&nbsp;<em>reconciliaci\u00f3n<\/em>: reconciliaci\u00f3n consigo mismo, con Dios, con los dem\u00e1s y con todas las criaturas, es decir, vivir en armon\u00eda: paz que te trae armon\u00eda. Es una reconciliaci\u00f3n que toma la forma de c\u00edrculos conc\u00e9ntricos, comenzando desde el coraz\u00f3n y extendi\u00e9ndose al universo, pero en realidad comienza desde el coraz\u00f3n de Dios, desde el coraz\u00f3n de Cristo. La reconciliaci\u00f3n es el preludio de la paz que Jes\u00fas nos ha dejado (cf.&nbsp;<em>jn<\/em>&nbsp;14: 27). Una paz que no es ausencia de problemas, sino que viene con la presencia de Dios dentro de nosotros y que se manifiesta en todo lo que somos, hacemos y decimos. Sed mensajeros de paz, primero con la vida y luego con la palabra. Que se\u00e1is instrumentos de perd\u00f3n y misericordia en todo momento. Vuestras comunidades son lugares donde se vive la misericordia, como os pide San Francisco en la Carta a un Ministro: Quiero saber as\u00ed si am\u00e1is al Se\u00f1or y a m\u00ed, su siervo y vuestro: que no hay hermano en el mundo que ha pecado, por mucho que haya podido pecar, que, despu\u00e9s de haberte mirado a los ojos, se marchar\u00eda jam\u00e1s sin tu misericordia, si est\u00e1 buscando misericordia. Y si no estuviera buscando misericordia, le preguntar\u00edas si quiere misericordia. Y si mil veces pecare delante de vuestros ojos, \u00e1malo m\u00e1s que a m\u00ed para que lo acerques al Se\u00f1or; y sed siempre misericordiosos con hermanos como estos\u201d (9-11). No hay paz sin reconciliaci\u00f3n, sin perd\u00f3n, sin misericordia. S\u00f3lo quien tiene un coraz\u00f3n reconciliado puede ser \u201cministro\u201d de misericordia, constructor de paz.<\/p>\n\n\n\n<p>Por todo ello, una adecuada&nbsp;<em>formaci\u00f3n<\/em>&nbsp;es necesario. Un camino formativo que favorezca en los hermanos la m\u00e1s plena conformaci\u00f3n a Cristo. Una formaci\u00f3n integral, que involucra todas las dimensiones de la persona. Una formaci\u00f3n personalizada y permanente, en cuanto es un itinerario que dura toda la vida. Una formaci\u00f3n del coraz\u00f3n, que cambia nuestra forma de pensar, sentir y comportarnos. Una formaci\u00f3n en la fidelidad, conscientes de que hoy vivimos en la cultura de lo temporal, que el \u201cpara siempre\u201d es muy dif\u00edcil y las opciones definitivas no est\u00e1n de moda. En este contexto, se necesitan formadores s\u00f3lidos, expertos en la escucha y en los caminos que conducen a Dios, capaces de acompa\u00f1ar a los dem\u00e1s en este camino (cf.&nbsp;<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/en.html\">San Juan Pablo II<\/a>, Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica&nbsp;<em><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/en\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_25031996_vita-consecrata.html\">Vita consecrata<\/a><\/em>, 65-66); formadores que conocen el arte del discernimiento y del acompa\u00f1amiento. S\u00f3lo as\u00ed podremos contener, al menos en parte, la hemorragia del abandono que aqueja a la vida sacerdotal y consagrada.<\/p>\n\n\n\n<p>Queridos hermanos, os imparto de coraz\u00f3n mi Bendici\u00f3n Apost\u00f3lica a vosotros ya todas las Comunidades de vuestra Orden. Rezo por ti. Y tambi\u00e9n me consuela que el Ministro General haya dicho que orar\u00e9is por m\u00ed. \u00a1Gracias!<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Frailes franciscanos conventuales de todo el mundo se reunieron en Italia el mes pasado para elegir nuevos l\u00edderes, compartir ideas y experiencias y planificar para el futuro. El 202\u00ba Cap\u00edtulo General concluy\u00f3 con una audiencia papal en el Vaticano. 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